Rituales del Internet venezolano

– Bajarle la resolución al video hasta que no veas formas definidas, sino píxeles enormes que se mueven rápido. Al hacer esto debes asegurarte de tener buenas cornetas, es lo único que te va a ayudar a entender de qué va todo
– No toques la pelotita de la barra en el timeline, se guinda todo y explota tu casa
– Cruzar los dedos y rezarle a la deidad de tu confianza para que el video no te diga que sólo pueden verlo las personas de un país que se cree superior al tuyo
– Tener mucho cuidado a la hora de poner el video en pantalla completa, cualquier paso en falso puede hacer que el video comience a cargar desde cero
– Si el video dice “Parte 1”, pon a cargar la segunda parte de inmediato en otro computador conectado a otra red
– Los videos de YouTube son como el arroz, mientras más te asomes a ver si está listo más se va a tardar

– Buscar un torrent con suficientes “seeds”, dejar sin internet a toda tu familia, tu cuadra, tu municipio y ya
– Revisar en IMDB.com si la película vale la pena. Descargar una película requiere de una gran inversión de tu tiempo, evalúa todas las variables
– Si es de Rob Schneider no te molestes en cargarla, es mala
– Si tu computadora explotó en el intento, recurre a las películas quemadas…No será gratis, pero te garantizará que vas a ver la película antes de que saquen la secuela

– Desconectar el router, el módem, prepararse un sándwich. Regresar al router para conectarlo otra vez, enchufar el módem, buscar algo que ver en la TV mientras te comes el sándwich, reposar un rato y regresar a tu computadora a ver si ya hay internet
– Prenderle una vela a José Gregorio Hernández y colocarla junto al router
– Llamar al proveedor de Internet y tardar varias horas intentando que la operadora automática te pase a un ser humano, hasta que el Internet regrese solito
– Considerar el clima. Si está lloviendo mejor te vas a dormir
– Recordar que tienes muchos deberes pendientes en el mundo real, no hacerlos de todas formas

– Tirar el celular al piso, maldecir, recogerlo, luego maldecir otra vez por haberlo tirado al piso, y ahora sí, volver a enviar el tweet
– Revisar si en realidad no salió, o si por tu desespero salió 10 veces seguidas esa indirecta que redactaste para tu mejor amiga
– Sufrir la agonía de que quizás, en el tiempo que estás esperando que salga el Tweet, a alguien más se le ocurra una idea parecida y la publique primero
– Convencerte que no era tan bueno y no valía la pena tuitearlo

– Ponerte bien bonito/a y evitar ángulos que te desfavorecen, no sabes en qué momento se vaya a congelar la imagen y la otra persona tenga chance de detallarte más de la cuenta
– Intentar conectarte al menos tres veces haciendo preguntas como “¿me oyes?” “¿me ves?” sin conseguir establecer contacto. También puedes ir gritando, cada vez con más desesperación, “NO TE VEO, ¿ME OYES? NO ENTIENDO QUÉ PASA… ALÓ”
– Evitar que de esas vídeo-conversaciones dependa tu relación sentimental con una persona que está lejos. No hay manera de que eso dure con tu Internet
– Si te vas a desvestir para cautivar a tu pareja, revisa bien que no tengas abierta una conversación con video en otra ventana con tu tía la religiosa
– Debes prepararte para ver a la persona con la que hablas como en una película de Stop Motion